Coaching Educativo

Tu amor no basta

CON EL AMOR NO BASTA (1)


TU AMOR NO BASTA

“Los padres están siete días a la semana a la primera línea de fuego:

ellos no necesitan más amor, necesitan más habilidades.” Dr Haim Ginott

Vivimos en una época de estrés. Los padres nos encontramos bajo una presión enorme intentando “llegar a todas las partes”. Las exigencias son elevadas. La energía baja. El mal genio se dispara rápido. El día no tiene suficientes horas.

Y cuando tu hijo se siente embargado por una emoción intensa, angustiado o estresado; cuando pasa por un momento difícil, necesita más que tu amor. Necesita atención y habilidades.

La filosofía de los talleres “cómo hablar para que tus hijos escuchen”, se basa en el trabajo del psicólogo clínico Dr. Haim Ginott .Trabajó durante muchos años como terapeuta infantil y entrenador de grupos de padres. En muchos países, Ginott ha sido reconocido como una autoridad en la comunicación con los niños.

Ginott ha enseñado a los educadores a ser críticos de forma constructiva, a alabar sin expresar la opinión, a estar enojado sin herir los sentimientos y  a reconocer sin evaluar.También enseñó a los adultos a responder de una manera que hace que los niños confíen en sí mismos de una forma casi automática, por lo que desarrollan una autoimagen positiva.

Adele Faber y Elaine Mazlish formaron parte durante años del grupo de apoyo para padres del Dr. Ginott. Estas nuevas ideas inspiraron a las autoras y decidieron trasladar a la práctica diaria esta visión científica. Faber y Mazlish han convertido la teoría en práctica, en habilidades para comunicarse de una manera rápida y sencilla.

Después de haber escrito varios libros sobre estas habilidades, desarrollaron los talleres Como hablar para que los niños ya adolescentes escuchen”. El método ha sido probado durante mucho tiempo y  ha ayudado a millones de padres en decenas de países.

Algunas habilidades que se entrenan en los talleres son:

  1.  Escuchar

Escuchar es tan básico que lo damos por sentado. Desgraciadamente, la mayoría de nosotros creemos que somos mejores oyentes de lo que realmente somos.

En el limitado tiempo que dedicamos a la familia, la conversación suele relegarse a favor de distracciones pasivas y tranquilizadoras. Estamos demasiado cansados para hablar y escuchar y decidimos optar por el escapismo pasivo de los aparatos electrónicos y la TV ¿nos hemos olvidado de escuchar? Tal vez es posible que sea más el efecto que la causa. En el seno de las familias nos herimos unos a otros, de forma innecesaria, por no ser capaces de escuchar lo que cada uno dice.

Merece la pena intentarlo ya que al convertirnos en buenos oyentes, los demás se sienten valorados, capaces y seguros pues hace más patente el interés que sentimos por ellos. Además, las relaciones se fortalecen y los pensamientos y sentimientos se aclaran cuando nos encontramos con un oyente receptivo.

No se trata únicamente de escuchar  las palabras sino también:

  • oír los sentimientos no expresados que están detrás del enfado o la impaciencia del otro, el dolor que se esconde detrás de las expresiones de hostilidad; el resentimientos que hay detrás de la evitación etc.
  • Escuchar sin hacer juicios de valor.

 

Escuchar nos conecta con los demás y escuchar de forma efectiva, es la mejor manera de disfrutar de los otros “.

 

  1. Ayudar con los sentimientos, acompañamiento respetuoso en la identificación y expresión de los sentimientos.
  2. Lograr la cooperación.
  3. Alternativas al castigo.
  4. Resolución conjunta de los problemas.
  5. Estimular la autonomía y las posibilidades de elegir.
  6. Conocer alternativas al NO.
  7. Apoyar sin necesidad de dar consejos.
  8. Expresar diferentes opiniones sin que el otro se sienta criticado.
  9. El elogio descriptivo
  10. Huir de los encasillamientos (etiquetas)

 

 

“Si una comunidad valora a sus niños, debe cuidar a sus padres” (Bowlby)

 

 

 

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Gema Gonzalez

Especialista en Pedagogía Terapéutica, Psicopedagoga y Coach Educativa.

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